Acerca de la cumbre
La democracia no ha muerto, pero necesita un poco de cariño. Cada vez oímos más que la gente no se siente escuchada por nuestro gobierno y que nuestra democracia está fallando. Algunas personas se desentienden, mientras que otras luchan hasta el agotamiento. Debemos encontrar formas de compartir la carga, pero limitarse a pedir más responsabilidad cívica no es suficiente. Cuidar de nuestra comunidad debería ser algo que queramos hacer, no algo que tengamos que hacer. A diferencia del mercado (que funciona con dinero) o de la esfera política (que funciona con poder), la moneda del espacio cívico es el amor.Durante la cumbre de este año, transformaremos las reuniones públicas dominadas por gritos, acusaciones y insultos. En su lugar, reinventaremos nuestros espacios cívicos para que sean lugares donde todos podamos decidir sobre nuestro futuro… juntos.
La buena noticia es que ya está ocurriendo. En nuestro trabajo diario vemos cómo la gente pone en práctica el poder cívico local. Puede que no siempre lo llamen «cívica», pero cuando los miembros de la comunidad se unen para alimentar, alojar y cuidar a las personas en el lugar al que llaman hogar, vemos que:
– Coaliciones que hacen frente a la escasez compartiendo recursos
– Miembros de la comunidad que se sientan a dialogar con quienes no comparten sus opiniones
– Instituciones locales que ceden la toma de decisiones a los miembros de la comunidad
– Innovadores cívicos que ponen a prueba nuevas formas de hacer oír las voces de la ciudadanía
– Y muchas, muchas más formas de votar cada día
A lo largo de dos días, nos basaremos en la innovación cívica que surge de las comunidades locales de Colorado. Soñaremos junto a quienes se han atrevido a imaginar un futuro diferente para nosotros. Convertiremos esos sueños en acciones mientras practicamos el amor cívico y la alegría.
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